miércoles, 11 de marzo de 2009

martes, 10 de marzo de 2009

Ángeles y demonios en la UCAM

D an Brown habría encontrado un filón en torno a la Universidad Católica de Murcia para añadirlo a la saga de El Código da Vinci y Ángeles y demonios. Por los pasillos de Los Jerónimos y del Palacio Episcopal no se ocultan seguidores de los Illuminati. Tampoco por los rincones secretos del Vaticano. El guión de la UCAM va por otros derroteros, aunque con suficientes dosis de intriga, que han puesto panza arriba los intereses más mundanos. El malo está encarnado por José Luis Mendoza, frente al bueno de monseñor Reig Pla. Los papeles quedarían así repartidos si se hiciera una encuesta pública y se echara mano de las opiniones vertidas en la web de La Verdad y en otros foros digitales tras conocerse el fallo del Papa de mandar a monseñor a Alcalá.
Varios apuntes sobre el nuevo destino: Reig Pla hace el camino a la inversa de su antecesor, Manuel Ureña, quien pasó de Alcalá de Henares a la Diócesis de Cartagena. En segundo lugar, no hay unanimidad sobre si Reig Pla asciende o desciende en el escalafón. Visto el recorrido de Ureña, podría hablarse de una pérdidas de galones. En Alcalá de Henares hay unas 600.000 almas que pastorear, frente al casi millón y medio de la Región de Murcia. Puestos a comparar, nuestra Diócesis es incluso superior en número al arzobispado de Zaragoza, donde recaló Ureña dejando paso a Reig Pla.
BAJO ROUCO VARELA
«Marcharse a Alcalá no supone una degradación ni una humillación. Es una Diócesis tan importante como la de Cartagena. Es equivalente a la nuestra. La Santa Sede no suele humillar a ningún obispo dándole un destino inferior». Lo dicen voces del clero murciano que no han hecho demasiadas migas con la movida de monseñor en torno a la UCAM. «Su labor pastoral es impecable y modélica, pero en lo otro ha tenido sus más y sus menos entre los sacerdotes de la Diócesis», apuntan.
Reig Pla caerá bajo los dominios del arzobispado de Rouco Varela, presidente de la Confederencia Episcopal, a quien se le considera del lado de la causa de Mendoza. La antigua Diócesis de Madrid-Alcalá se dividió con el tiempo en Madrid, Alcalá y Getafe, explican.
El obispo de Cartagena perderá también la cobertura de uno de su aliados en esta guerra por la titularidad de la UCAM, como es el arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez. Resulta llamativo en este punto que la Santa Sede no haya nombrado administrador apostólico de la Región de Murcia al superior de Granada, como hizo con Antonio Cañizares cuando cubrió el interregno entre Javier Azagra y Manuel Ureña.
Por último, Reig Pla ejercerá su labor en tierras del antiguo Señorío de los Mendoza, una causalidad que parece hecha a propósito.
¿UNANIMIDAD EN LA DIÓCESIS?
Reig Pla, apuntan en su entorno, tiene de su parte al clero murciano, que está en comunión con su obispo y que ha recibido con tristeza este relevo. No se puede hablar de unanimidad, puesto que hay voces discrepantes que no comparten la forma y el fondo empleados por monseñor para reclamar la titularidad de la Universidad Católica, tal como ha comprobado esta Redacción en los últimos meses.
Como muestra añadida -y como testigo directo- se comprobó en una misa del domingo, donde tras la homilía se aludió al traslado de Reig Pla y se hizo un ruego por la bondad del obispo que está por venir.
Hasta ahora, se ignoran algunas de las claves manejadas por el Vaticano para propiciar el traslado del obispo, que pasó previamente por su distanciamiento de la UCAM, aunque el entorno de Reig Pla no reconoce la existencia de la segunda carta de Tarsicio Bertone. Puede que haya influido el ascenso de Antonio Cañizares al gobierno del Vaticano, con un poder considerable, o que responda a la mecánica de traslados y nombramientos de obispos.
Lo que sí ha motivado en los últimos meses un cruce de reproches más o menos velados -que han circulado entre las sotanas de Murcia, Zaragoza, Toledo y Madrid- ha sido que Reig Pla planteara los derechos de la Diócesis sobre la UCAM en discrepancia con la postura de los predecesores. Nadie en este tiempo ha aludido al polémico paso (financiero) de Reig Pla por la Diócesis de Segorbe-Castellón y todos han destacado su buena labor pastoral. En la Región, la cruzada del obispo ha calado más, frente a la figura del todopoderoso Mendoza y su Fundación familiar.
'MERCADER DEL TEMPLO'
Es muy difícil encontrar la opinión de alguien que no se vea afectado o implicado por la UCAM, aunque sea tangencialmente. José Luis Mendoza sigue en la diana de su legión de detractores. ¿Por qué tienen tanta gente en contra? «He procurado ser intachable durante toda mi vida. La mayoría de los que me critican son anónimos y por lo tanto no hago demasiado caso», apostilla. «La Santa Sede me ha dado la razón. Ha examinado con todo detalle los documentos aportados por cada una de las partes y ha dado su veredicto. Quienes cuestionan esta decisión están desobedeciendo al Santo Padre», apostilla.
El presidente de la Fundación San Antonio - «el mercader del templo, el demonio, el amo de la Diócesis» y mil cosas más, según sus detractores anónimos- salió al paso de la declaraciones de Sánchez Lapaz, presidente de Afanuse, quien dijo que la mujer de Mendoza llamó «diablo» al obispo en una reunión celebrada hace poco, según publicó ayer este diario.
«Es sucio y ruín que se metan con mi mujer y mi familia. Son calumnias. La última vez que mi mujer habló con el señor obispo fue en octubre del 2007, con motivo del Congreso de Cofradías y jamás ha dicho tal cosa». Mendoza también rechaza que haya colmado de regalos a prelados del Vaticano, como señala Lapaz. «Ni he regalado 30 tapices de oro, ni tampoco relojes Rolex, como comenta. Lo dice como si yo hubiera comprado al Papa. Me parece insólito y de una gravedad extrema».
Y ENCIMA ANTE LAS CÁMARAS
Para avivar más la polémica, Mendoza apareció el domingo en Televisión Española, en la eucaristía de clausura de la VIII Jornadas Internacionales de Caridad. Con la tinta del periódico aún fresca por el traslado del obispo, Mendoza realizó ante las cámaras la admonición ambiental. La ceremonia fue presidida por el obispo de Teruel, José Manuel Lorca Planes. Se ofició en la parroquia de Santa Catalina Labouré de Madrid.
Ni qué decir tiene que algunos vieron a un Mendoza triunfante sobre el obispo, aunque la ceremonia se celebra todos los años y estaba programada de antemano.
Mientras tanto, ya hay quinielas sobre el futuro obispo de la Dócesis de Cartagena, según cuenta Jesús Bastante en Religión Digital. Menciona a Rafael Palmero, de Orihuela-Alicante; Martínez Camino, secretario de la Confederancia Episcopal; José Sánchez, de Sigüenza-Guadalajara, y Silverio Nieto, director jurídico de la Conferencia Episcopal.

Benedicto XVI nombra nuevo Obispo para España

Benedicto XVI nombra nuevo Obispo para España
Autor:
Fuente: ACI 09/03/2009
El Papa Benedicto XVI nombró a Mons. Juan Antonio Reig Plá, quien se desempeñaba hasta ahora como Obispo de Cartagena, como nuevo Obispo de Alcalá de Henares, también en España.

Mons. Reig Plà, conocido especialista en Teología Moral y en Pastoral Familiar, nació el 7 de julio de 1947 en Cocentaina (Alicante), perteneciente a la diócesis de Valencia. Cursó estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor de Valencia, donde obtuvo el Bachillerato en Teología en 1970. Es Licenciado en Sagrada Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1973) y Doctor en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma (1978). Fue ordenado sacerdote en Valencia el 8 de julio de 1971.

Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis de Valencia, donde compaginó el trabajo pastoral con la docencia como profesor de Teología Moral y como especialista en Pastoral Familiar. Durante tres años, de 1971 a 1973, fue coadjutor de la Parroquia de San Juan Bautista de Manises. De 1973 a 1976 se trasladó a Roma como Becario de la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat. De nuevo en Valencia fue, de 1976 al 1979, Prefecto de Filosofía en el Seminario Mayor de Moncada y Rector del Seminario Mayor La Inmaculada de 1979 a 1985, año en que fue nombrado Párroco de San Mauro y San Francisco de Alcoy y Vicario Episcopal de la zona Alcoy-Onteniente, donde permaneció hasta el año 1989. Desde este último año y hasta 1996 fue canónigo Penitenciario de la Catedral de Valencia y Delegado Episcopal de Pastoral Familiar, desde 1990 hasta 1996.

De 1991 a 1996, fue Presidente de la Comisión Diocesana para la Defensa de la Vida, Consiliario del Instituto Social Empresarial del Arzobispado de Valencia y experto de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida. Es, desde 1994, Vicepresidente-Decano del Pontificio Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia (Sección Española). Fue socio fundador de la Sociedad Valenciana de Bioética, de 1994 a 1996.

El 22 de febrero de 1996 fue nombrado Obispo de Segorbe-Castellón y recibió la ordenación episcopal el 14 de abril de 1996. El 24 de septiembre de 2005 se hacía público su nombramiento como Obispo de Cartagena, diócesis de la que tomó posesión el 19 de noviembre. En la Conferencia Episcopal Española preside, desde 1999, la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida y es el Vicepresidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar. Además, es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe.

La Diócesis de Alcalá de Henares tiene una superficie de 2 mil 586 kilómetros cuadrados y una población de 653 mil 141 católicos. Para el gobierno pastoral cuenta con la colaboración de 186 sacerdotes, 422 religiosos y 4 diáconos permanentes.

lunes, 9 de marzo de 2009

Lo que la Iglesia ahorró al estado español

Ahí van algunas cifras significativas del año 2007 sobre lo que la Iglesia ahorró al Estado Español:

1.- 5.141 Centros de enseñanza (Ahorran al Estado 3 millones de euros por centro al año): 990.774 alumnos.

2.- 107 hospitales (Ahorran al Estado 50 millones de euros por hospital al año).

3.- 1.004 centros; entre ambulatorios, dispensarios, asilos, centros de minusválidos, de transeúntes y de enfermos terminales de SIDA (Ahorran al Estado 4 millones de euros por centro al año) 51.312 camas.

4.- Gasto de Caritas al año: 155 millones de euros (salidos del bolsillo de los cristianos españoles).

5.- Gasto de Manos Unidas: 43 millones de euros (salidos del mismo bolsillo, una cantidad 10 veces mayor que el 0,2% -España no da el aún el prometido 0,7%- programado en los presupuestos generales del Estado para promoción del tercer mundo este año).

6.- Gasto de las Obras Misionales Pontificias (Domund): 21 millones de euros (5 veces mayor que el ya mencionado 0,2 %, ¿Imaginan de dónde sale?).

7.- 365 Centros de reeducación social para personas marginadas tales como ex-prostitutas, ex-presidiarios y ex-toxicómanos (53.140 personas. Ahorran al Estado, medio millón de euros por centro).

8.- 937 orfanatos (10.835 niños abandonados, Ahorran al Estado 100.000 euros por centro).

9.- El 80 % del gasto de conservación y mantenimiento del Patrimonio histórico-artístico eclesiástico.

El arzobispo de Zaragoza, monseñor Ureña, ha calculado el gasto total ahorrado al Estado en 36.060 millones de euros al año.

El prestigioso economista José Barea lo ha reducido a 31.189 millones de euros. ¿Qué más da la cantidad concreta? Lo importante es que nadie (o muy pocos) saben de este ahorro imprescindible para que la economía española 'vaya bien...'.

Estas son nuestras obras de Caridad. Os mando este artículo para que hagamos una cadena y pronto se extenderá como la pólvora. Si nos intercambiamos chistes y Powerpoints, ¿Por qué nos vamos a avergonzar de nuestra Iglesia?

domingo, 8 de marzo de 2009

Un sacerdote entrevista al demonio

El Diablo es el mayor maestro de los engaños, es un embustero de incomparable astucia, que no actúa el descubierto, sino en lo escondido; trabaja en la sombra, y siempre considera como inteligentes a quienes no creen en sus artimañas, e incluso niegan su existencia. Así, los primeros en caer en sus redes son precisamente los sabihondos, los llamados "espíritus fuertes", los grandes iluminados de la ciencia de este mundo.

Un exorcista entrevista al Diablo

Un exorcista entrevista al Diablo
Autor: P. Domenico Mondrone S.I,


El Autor no está entre los que se avergüenzan de creer en la existencia del Diablo y de su nefasta actividad en el mundo y a veces perjudicando a pobres individuos. Él acepta totalmente la enseñanza de Pablo VI, expuesta en el discurso del 15 de noviembre de 1972.

Además demuestra haber tenido alguna experiencia directa con el Maligno en la práctica real de los exorcismos; añado además que he tenido intercambio de impresiones y de ideas con otros sacerdotes mejor entrenados en la misma experiencia. He leído ciertamente el libro de C. S. Lewis Le Lettere de Berlicche; pero es otra cosa. Sobre todo he tenido presente la apreciable obra de Corrado Balducci Los endemoniados, y además Era de diablo de A.Bohm y otros textos.

En particular parece que el Autor ha profundizado en la famosa meditación de Las dos Banderas, donde el santo de los Ejercicios Espirituales, con una gran eficacia representativa, nos hace ver al jefe de todos los demonios mientras, «en figura horrible», expone a los suyos su programa de acción y la táctica que utiliza para atrapar en sus redes a las almas y a las masas enteras de hombres.

En las páginas que siguen el Autor ha querido ofrecernos simplemente una ligera idea del ser y del comportamiento de este ángel tenebroso que trabaja incansablemente para hacernos daño.

El Diablo es el mayor maestro de los engaños, es un embustero de incomparable astucia, que no actúa el descubierto, sino en lo escondido; trabaja en la sombra, y siempre considera como inteligentes a quienes no creen en sus artimañas, e incluso niegan su existencia. Así, los primeros en caer en sus redes son precisamente los sabihondos, los llamados "espíritus fuertes", los grandes iluminados de la ciencia de este mundo.

«La astucia más perfecta del Demonio, ha escrito Charles Baudelaire, consiste en persuadirnos de que él no existe». Negar, por eso, la existencia y la acción del Maligno es comenzar a asegurarle ya su victoria sobre nosotros.

El Autor, en base a su experiencia, cree que Dios puede tal vez permitir - como en el caso de los exorcismos - que el Maligno sea interlocutor con quien lo exorciza… Este último, con la autoridad de Cristo y de la Iglesia, puede obligar al Maligno a responder a preguntas precisas propuestas a él y a veces, aunque es el padre de la mentira, sacarle algunas verdades... El Autor se sirve de este poder de manera más bien abundante… Si recurre a la fantasía sobre el modo de preparar y de desarrollar los encuentros, con ello no pretende decir que son fantásticas tantas verdades justificadas por la realidad de las cosas. Lo que aquí amenaza, lo va realizando. Del resto: «Para quien cree ninguna explicación es necesaria; mientras para los que no creen ninguna explicación es posible»

Capítulo 1: Padre Nuestro, líbranos del mal

Un exorcista entrevista al Diablo
Autor: P. Domenico Mondrone S.I,

Capítulo 1: Padre Nuestro, líbranos del mal




(Discurso de Pablo VI - 15-XI-1872)


¿Cuáles son hoy las mayores necesidades de la Iglesia? No os parezca simplista, o incluso supersticiosa o irreal, nuestra respuesta: Una de las necesidades mayores es la defensa de ese mal que se llama Demonio.

Antes de aclarar nuestro pensamiento invitamos al vuestro a abrirse a la luz de la fe sobre la visión de la vida humana, visión que desde este observatorio se alarga inmensamente y penetra en singulares profundidades... Y en verdad, el cuadro que estamos invitamos a contemplar con realismo global es muy bello... Es el cuadro de la creación, la obra de Dios, que Dios mismo, como espejo exterior de su sabiduría y de su potencia, admiró en su substancial belleza, (Gen 1,10)

Después es muy interesante el cuadro dramático de la humanidad, de cuya historia emergen la de la redención, la de Cristo, la de nuestra salvación con sus estupendos tesoros de revelación, de profecía, de santidad, de vida elevada a nivel sobrenatural, de promesas eternas", (Ef. 1,10).

Sabiendo mirar este cuadro, no puede uno no permanecer encantado (S. Agustín, Soliloquios): Todo tiene un sentido, todo tiene un fin y todo deja entrever una Presencia-Trascendencia, un Pensamiento, una Vida y finalmente un Amor, por lo que el universo, por lo que es y por lo que no es, se presenta a nosotros como una preparación entusiasmante y gozosa de tantas cosas bellas y todavía más perfectas que esperamos. (1 Co 2,9; 13,12; Rom 8,19-23)

La visión cristiana del cosmos y de la vida es por tanto triunfal mente optimista; esta visión justifica nuestra vida y nuestro reconocimiento de vivir, por lo que nosotros, celebrando la gloria de Dios, cantamos nuestra felicidad (Cf. El Gloria de la Misa)


La enseñanza bíblica

Pero ¿Es completa esta visión? ¿Es exacta? ¿No nos importan nada las deficiencias que hay en el mundo? ¿Las disfunciones del mundo respecto a nuestra existencia? ¿El dolor, la muerte, la maldad, la crueldad, el pecado: en una palabra, el mal? ¿Y no vemos cuánto mal hay en el mundo? ¿Especialmente cuánto mal moral, es decir simultáneamente, si bien diversamente, contra el hombre y contra Dios? ¿No es este triste espectáculo un misterio inexplicable? ¿Y no somos nosotros, precisamente nosotros seguidores del Verbo, los cantores del Bien, nosotros creyentes, los más sensibles, los más turbados por la observación y la experiencia del mal?

Lo encontramos en el reino de la naturaleza, donde tantas manifestaciones suyas nos parece que denuncian un desorden. Después lo encontramos en el ámbito humano donde encontramos la debilidad, la fragilidad, el dolor, la muerte, e incluso cosas peores, una doble ley contrastante, una que quisiera el bien y la otra por el contrario vuelta hacia el mal, tormento que S. Pablo mete en humillante evidencia para demostrar la necesidad y la fortuna de una gracia salvadora, de la salvación traída por Cristo (Rom 7); ya el poeta pagano había denunciado este conflicto interior en el corazón mismo del hombre: "video meliora, proboque, deteriora sequor» (Ovidio Met 7,19)

Encontramos el pecado, perversión de la libertad humana, y causa profunda de la muerte porque es separación de Dios, fuente de la vida, (Rom 5,12), y después, a su vez, ocasión y efecto de una intervención en nosotros y en nuestro mundo de un agente oscuro y enemigo, el Demonio.

El mal no es sólo una deficiencia, sino una eficiencia, un ser vivo, espiritual, pervertido y pervertidor. Terrible realidad. Misteriosa y pavorosa.

Se sale del cuadro de la enseñanza bíblica y eclesiástica quien rechaza reconocerla como existente: y también quien hace de esto un principio en si mismo, no teniendo él mismo, como toda criatura, origen en Dios; incluso la explica como una seudo-realidad, una personificación conceptual y fantástica de las causas desconocidas de nuestras malas obras.

El problema del mal, visto en su complejidad y en su absurdidad respecto a nuestra unilateral racionalidad, se hace obsesión. Ello constituye la dificultad más fuerte para nuestra inteligencia religiosa del cosmos. Por eso S. Agustín sufrió durante años: "Quaerebam unde malum, et non erat exitus", Yo buscaba de donde proviniese el mal y no encontraba explicación (Confesiones VII, 5,7,11, etc. P L. 32, 736, 739).

Aquí vemos la importancia que tiene la advertencia del mal para nuestra correcta comprensión cristiana del mundo, de la vida, de la salvación. Primero en el desarrollo de la historia evangélica al principio de la vida pública: ¿Quién no recuerda la página densísima de significados de la triple tentación de Cristo? Después en tantos otros episodios evangélicos, en los cuales el Demonio cruza los pasos del Señor y figura en sus enseñanzas (Mt 12,43). ¿Y cómo no recordar que Cristo, refiriéndose tres veces al Demonio, como su adversario lo cualifica como «príncipe de este mundo» (Jn 12,31; 14,30; 16,11)?

Y es la incumbencia de esta nefasta presencia es señalada en muchísimos pasos del Nuevo Testamento. S. Pablo lo llama “el dios de este mundo"( II Co 4,4) y nos pone sobre aviso acerca de la lucha contra las tinieblas, que nosotros los cristianos debemos sostener no con un solo Demonio, sino con una temerosa pluralidad: «Revestíos, dice el Apóstol, de la armadura de Dios para poder afrontar las insidias del diablo, porque nuestra lucha no es solamente con sangre y con la carne, sino contra los Principados y las Potestades, contra los dominadores de las tinieblas, contra los espíritus malignos del aire" (Ef. 6,11-12),

Diversas citas evangélicas nos indican que no se trata sólo de un Demonio, sino de muchos (Lc11,21;Mc 5,9), pero uno es el principal: Satanás, que quiere decir El Adversario, el enemigo; y con él muchos, todos criaturas de Dios, pero caídas porque se rebelaron y están condenadas. (Cf. Denz Sch 800-428); todo un mundo misterioso desbaratado por un drama desgraciado, del que conocemos muy poco.


El sembrador oculto de errores

Sin embargo conocemos muchas cosas de este mundo diabólico, que se relacionan con nuestra vida y con toda la historia humana. El Demonio está en el origen de la primera desgracia de la humanidad; él fue el tentador solapado y fatal del primer pecado, el pecado original (Gen 3; Sb 1,24). De aquella caída de Adán, el Demonio adquirió un cierto poder sobre el hombre, del que sólo la redención de Cristo nos puede liberar. Es historia que aún dura; recordemos los exorcismos del bautismo y los frecuentes referencias de la Sagrada Escritura y de la Liturgia a la agresiva y opresora "potestad de las tinieblas" (Lc 22,23; Col 1, 13)

Es el enemigo número uno, es el tentador por excelencia. Sabemos por eso que éste ser oscuro y perturbador existe verdaderamente, y que con astucia traidora actúa; es el enemigo oculto que siembra errores y desventuras en la historia humana. Recordemos la parábola evangélica reveladora del grano bueno y de la cizaña, síntesis y explicación de la absurdidad que siempre preside nuestras vicisitudes contrastantes: Inimicus homo hoc fecit" (Mt 13,28). Es "el homicida desde el principio... y padre de la mentira", como lo define Cristo (Jn 8,44-45); es el instigador del equilibrio moral del hombre.
Es él el pérfido y astuto encantador, que sabe insinuarse en nosotros, por la vía de los sentidos, de la fantasía, de la concupiscencia, de la lógica utópica, o de desordenados contactos sociales en el juego de nuestro obrar, para introducirnos desviaciones, tanto más nocivas cuanto conformes a la apariencia de nuestras estructuras físicas o psíquicas, o de nuestras instintivas y profundas aspiraciones.

Este tema sobre el Demonio y el influjo que él ejercita sobre los individuos, sobre las comunidades, sobre enteras sociedades, sobre acontecimientos es un capitulo muy importante de la Doctrina Católica que se debe estudiar de nuevo, a pesar de que hoy se le da poca importancia.

Algunos piensan encontrar en los estudios sicoanalíticos y psiquiátricos o en experiencias espiritistas - hoy por desgracia demasiado difundidas en algunos países - un planteamiento suficiente. Se teme recaer en viejas teorías maniqueas o en pavorosas divagaciones fantásticas y supersticiosas. Hoy se prefiere mostrarse fuertes y sin prejuicios, positivistas, excepto en dar su fe a tantas gratuitas posturas mágicas o populares, o peor aún, abrir la propia alma - ¡la propia alma bautizada, visitada tantas veces por la presencia eucarística y habitada por el Espíritu Santo!- a las experiencias licenciosas de los sentidos y a aquellas deletéreas de los estupefacientes, como también a las seducciones ideológicas de los errores de moda, fisuras éstas a través de las cuales el Maligno puede fácilmente penetrar y alterar la mente humana.

No está dicho que todo pecado sea debido directamente a la acción diabólica (S. Th. 1,104,31) pero también es verdad que quien no vigila con cierto rigor sobre si mismo (Mt 12,45; Ef 6,11) se expone al influjo del "Mysterium iniquitatis", al que S. Pablo se refiere (II Ts 2,3-12) y que hace problemática la alternativa de nuestra salvación.

Nuestra doctrina se hace incierta, oscurecida como está por las tinieblas mismas que circundan al Demonio. Pero nuestra curiosidad, excitada por la certeza de su existencia múltiple, se hace legítima con dos preguntas:

¿Cuáles son los signos de la presencia diabólica? y ¿Cuáles son los medios de defensa contra este tan insidioso peligro?


La presencia de la acción del Maligno

La respuesta a la primera pregunta impone mucha cautela, aunque los signos del Maligno parecen tan evidentes (Cf. Tertuliano, Apol 23). Podemos suponer su acción siniestra allí donde la negación de Dios es radical, sutil y absurda, donde la mentira se afirma hipócrita y potente, contra la verdad evidente, donde el amor se ha apagado a causa de un egoísmo frío y cruel, donde el nombre de Cristo es impugnado con odio consciente y rebelde (1 Co 16,22; 12,3), donde el espíritu del Evangelio es adulterado y desmentido, donde la desesperación se afirma como la última palabra, etc. Pero es un diagnóstico muy amplio y difícil, que Nos no nos atrevemos ahora a profundizar y autenticar, no por eso privado de dramático interés, al cual también la literatura moderna ha dedicado páginas famosas (Cf. Las obras de Bernanos, estudiadas por Ch. Moeller Littér du XX siècle,I, Pag 397 ss; P. Macchi Il volto del male di Bernanos: satan; Études Carmélitaines, Desclée de Br. 1948)

El problema del mal aparece como uno de los más grandes y permanentes problemas para el espíritu humano, incluso después de la respuesta victoriosa que nos da Jesucristo: "Nosotros sabemos que hemos nacido de Dios, y que todo el mundo ha sido puesto bajo el Maligno"(I Jn 5,19).


Nuestra defensa

A la otra pregunta: ¿Qué defensa, qué remedio poner a la acción del Demonio? La respuesta es más fácil de formular, pero es difícil llevar a la práctica. Podremos decir: Todo lo que nos defiende del pecado, nos defiende por ello mismo del enemigo invisible. La gracia es la defensa decisiva. La inocencia asume un aspecto de fortaleza y después cada uno recuerda lo que la pedagogía apostólica había simbolizado en la armadura de un soldado, las virtudes que pueden hacer invulnerable al cristiano (Rom l3,12; Ef 6,11.14.17; 1 Ts 5,8). El cristiano debe ser militante, debe ser vigilante y fuerte (I Pe 5,8); y a veces debe recurrir a algún ejercicio ascético especial para alejar ciertas incursiones diabólicas; Jesús así lo enseña indicando el remedio «en la oración y el ayuno" (Mt 9,29 ). El Apóstol sugiere la línea maestra a tener en cuenta: "no os dejéis vencer por el mal, antes bien, vencer al mal con el bien" (Rom 12,21; Mt 13,29).

Con la certeza de las adversidades presentes en las que hoy las almas, la Iglesia, el mundo se encuentran, nosotros buscamos dar sentido y eficacia a la acostumbrada invocación de nuestra principal oración: «Padre nuestro... líbranos del mal». A todo esto ayuda también nuestra bendición apostólica.

* * *

N.B.

Refiriéndose a otra reflexión hecha por el Papa sobre el diablo, Michele Federico Sciacca, en un artículo publicado el 7-febrero-1975 en el periódico Il Tempo de Roma, con el título Satanás entre nosotros, escribía:

"Mal le fue al Papa Pablo VI hace algún tiempo por haber aludido al diablo en el sentido del Antiguo y del Nuevo testamento. ¡Ábrete, infierno! Fue acusado de retorno al Medioevo, de oscurantismo, de superstición, de ofensa en pleno 1974 a la ciencia y al espíritu científico racionalista y progresista. Pero, en resumidas cuentas, ¿este maldito Satanás vive o no vive? Si se le considera de una parte, siguiendo el Evangelio, como el tentador y el acusador que encarna el mal, entonces dicen que es una tosquedad de oscurantistas creer en su existencia y afirman que no existe; y por otra parte si se le identifica - y Satanás lo repite - con la razón humana rebelde y triunfante, con la que sonriente y operante vive «en la materia que nunca duerme», entonces afirman sibilínamente que es el símbolo sublime de toda gracia verdadera y victoriosa... de aquel ex-Dios. Superstición oscura ésta que procede de la ciencia iluminista, y por tanto sutilmente mundana... De ello se deduce que estas afirmaciones proceden de una mentalidad radicalmente perversa, (Cf. Michele Federico Sciacca, il magnifico oggi. Roma Città Nuova 1976 P. 283 ss)
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