domingo, 8 de marzo de 2009
Autor: P. Domenico Mondrone S.I,
Capítulo 11: Noveno
La ocasión, más rara que única, de encontrarme con semejante personaje inició en mí la curiosidad por conocer cada vez más su manera de ser. Varias cosas habían sido ya dichas, pero habían sido sacadas en cada ocasión con la habilidad del sacamuelas, especialmente cuando se trataba de arrancarle una verdad, y esto se había hecho siempre recurriendo a la Omnipotente intervención de Ella, que le obligaba a responderme.
Comprendía que no era tan fácil preparar una serie de preguntas y provocar las respuestas. Sin embargo un día después de haber orado mucho, a la primera percepción de su presencia, intenté comportarme como si fuese un juez inquisidor.
Con esta intención, antes de que él introdujese sus discursos, le puse esta pregunta a quemarropa:
“¿Qué piensas de aquellos que son o parecen muy inteligentes y sin embargo niegan la existencia de Dios y la de vosotros, los ángeles rebeldes?"
Con gran sorpresa para mí respondió:
“Son sólo unos insensatos”.
Inmediatamente lo cogí con la pregunta: ¿Qué piensas de aquellos que niegan tributo a Dios con la voluntad?».
Comprendió inmediatamente que aludía especialmente al hecho de su negación demoníaca, y respondió:
"Habíamos querido reivindicar nuestra libertad respecto a él”.
“¡Explícame que significa esto! Seres como vosotros, que delante de Él sois nada, qué ventajas podríais sacar con estas reivindicaciones".
En vez de responder, le escuché emitir sonidos como los de una bestia cruelmente torturada. Claramente me hizo comprender que no insistiese sobre este argumento. Comprendí que su respuesta no podría ser sino trágicamente negativa y representaba una tortura que rechazaba manifestar.
* * *
Después, pasando a los sufrimientos que inflige a tantas pobres criaturas, también inocentísimas, de las cuales en ocasiones toma posesión le pregunté:
“¿Cómo te atreves, con almas que son ejemplo de Dios, tabernáculos de Cristo, habitación de toda la Trinidad? Son seres que Dios ha creado para Sí, y habitando en ellos se hace una sola cosa con ellos... ¿Cómo puedes hacer esto?".
Respondió de inmediato:
“Tú te enterneces ante los tormentos que inflijo a estos seres; pero no reflexionas en lo que sufro yo... Y al hecho mismo de que atormento a estas criaturas"
“¿Qué satisfacciones consigues?"
“Te lo he dicho ya: ¡Ninguna!... Nosotros no ganamos nada al infligir el mal... Nosotros nos encontramos como sobre una arena movediza: cuanto más obramos el mal, más nos hundimos”.
"Entonces, deja de atormentar a estas pobres criaturas y vete a tu morada... Mira como también para ti Dios te ha preparado una casa...”.
"No es una morada; es un estado que nosotros mismos nos hemos procurado”.
“Tienes razón. Dios en su bondad, creándote, no podía predestinarte a un estado semejante. Bien dices que lo habéis hecho vosotros mismos. Por culpa vuestra habéis llegado a ser vasos de la ira y de la justicia de Dios. De esta manera mientras nosotros alabaremos su Misericordia toda la eternidad; con el mismo Hosanna, Hosanna, Hosanna cantaremos la Justicia usada con vosotros".
“¡ Qué sádico eres !”.
Fue una respuesta inmensamente reveladora, que me heló dejándome profundamente pensativo.
¡Qué grande debió ser la malicia del pecado de los Ángeles, si Dios, que es tan infinitamente Bueno, los ha golpeado con tanta Justicia!
* * *
En este momento me vino a la mente volver a la pregunta sobre las relaciones que los demonios y los condenados tienen entre sí en el infierno: ¿Se conocen, se hablan según nuestro modo de entendernos, se hacen compañía?
También esta respuesta fue tremenda:
"Cada uno de nosotros es un solitario... Concentrado solamente en la amargura de su propia condenación... En una angustia sin fin... Cada uno tiene su infierno, y es su infierno para la eternidad”.
Repetía la respuesta ya dada en otra ocasión. Yo rebatí:
“No comprendo cómo podáis decir que sois solitarios cuando sois tantos ángeles caídos que estáis juntos".
"Es así, porque cada uno se ha separado de la unión con nuestro enemigo. La completa separación de él comporta nuestro completo y recíproco aislamiento de las criaturas que giran en tomo a él. Nosotros sentimos esta atracción, pero somos excluidos de su fin con una violencia irreversible. La atracción hacia él es regulada por una ley de amor de la cual hemos sido echados fuera y así permanecemos cerrados en la soledad del odio... El odio es nuestro elemento, nuestra fuerza y procuramos extenderlo por todas partes. Queremos introduciros en él a todos vosotros, marmotas humanas. Hoy nos servimos del odio de razas, del odio de clases, del odio de ideologías. Y desencadenamos con esto ciclones de catástrofes, hacemos verter ríos de sangre. Todos los instrumentos de comunicación están en nuestro poder para la destrucción...”
«Bien veo que vivís de esto... ¿Pero cuándo Dios ponga fin a la historia?... ¿Cuándo el retorno de Cristo traiga su triunfo final?..
La pregunta quedó sin respuesta
Capítulo 12: Décimo encuentro
Autor: P. Domenico Mondrone S.I,
Capítulo 12: Décimo encuentro
"Este es el último encuentro al cual soy obligado a tener contigo... Pero esto no quiere decir que no pueda haber cualquier otro decidido por mi propia iniciativa y sin ciertas cautelas impuestas por aquella odiosa tirana... Te podré siempre coger por sorpresa y cuando menos te lo esperes... Tienes ya demasiadas cosas que pagarme... No creas que he olvidado las rociadas de agua bendita que me has tirado encima para alejarme de aquél tal...”
Este discurso explotó de improviso y amenazante, sin los acostumbrados signos premonitorios, mientras - ni que lo hubiera hecho aposta - estaba leyendo un pequeño libro llamado L’Era del diávolo de un autor alemán, Antonio Bohm.
El tono de mi interlocutor era, como siempre, fuerte y arrogante; también esta vez hablaba con aire de gran señor que dispone de todo, aunque es apenas el miserable ejecutor de cuanto le es permitido.
«Es el último encuentro, has dicho, y espero que sea en verdad así. Mientras agradezco a Ella que ha estado siempre cercana a mí, como lo estará también en los encuentros por sorpresa con que amenazas prepararme. Para decirte la verdad, tenía ya demasiado con tus fanfarronadas y con todas tus bravuconadas con las que pretendes hacer temblar al mundo... también creo, y ya te lo he dicho, que el Señor podrá permitir un tiempo grande de prueba para su Iglesia... Pero sucederá todo bajo su dirección y para librarnos de la suciedad que has acumulado en ella... Serás, también esta vez, su encargado de limpieza... Si habrá víctimas, como es previsible, servirán para hacer más bella y más santa a su Iglesia."
"Eres demasiado irónico y seguro, tu... espera a que sucedan los hechos. ¡Estoy preparando cosas terribles! ¡Escenas de destrucción y de sangre jamás vistas! Sobre los pináculos de vuestras Iglesias, en vez de la cruz, ondeará mi estandarte. "
“Ya nos lo han predicho también esto almas inspiradas. Pero quizás será tu último desfile como "príncipe de este mundo". Después intervendrá Él y todo se derrumbará sobre ti y sobre tus secuaces.”
"Te equivocas. Sin embargo, empieza mi época. Triunfará mí poder de destrucción. Me presentaré a los hombres sin máscara; me presentará tal como soy, para que todos tiemblen ante mi presencia “.
“¡Que va, bufón! Ni siquiera tú, como tantas otras veces, crees en lo que estás diciendo. Tú sabes bien quien es Dios. Tú sabes que Él no abandonará jamás a la humanidad a tus diseños grandiosos de destrucción. Te permitirá solamente aquello que servirá para castigarla por sus traiciones, y purificarla de sus culpas en las que tú la has metido, pero no más de esto..."
“¡Ilusiónate, ilusiónate... La humanidad se está preparando por si misma, gracias a mis inventos ya mis iniciativas, a este suicidio universal. La bomba de cobalto, la de uranio, los productos radioactivos de la energía atómica, pulverizarán todo, en pocos instantes; todo germen de vida será destruido...”
«Así tú reinarás sobre un inmenso cementerio, serás el rey de los muertos; mientras el nuestro es el Dios de los vivos; por eso os deja vivir también a vosotros, ángeles rebeldes... Os deja porque debéis ser los testigos de su triunfo sobre vuestra loca rebelión... Os deja para que nos contempléis durante toda la eternidad a nosotros los hombres, - una naturaleza inferior a la vuestra pero Divinamente transfigurada por la gracia de Cristo, - gozando de la bienaventuranza que vosotros perdisteis para siempre."
“Este cambio os quema por la eternidad. Expulsados de la Civitas Dei, habéis trabajado duro para construir la civitas diaboli, una efímera construcción de papel pisoteado. Puestos en fuga por Cristo, os habéis dado un Anticristo, una caricatura del Hijo de Dios para destruir sus obras e imitar de manera ridícula su potencia”.
“¿Por qué no dices antagonista?"...
“¡Te daría demasiado honor! Antagonista es aquel que lucha con su adversario combatiendo a cara descubierta. Tú, con Él, ni siquiera se te ocurre, porque sabes que es infinitamente más fuerte. Sin embargo, con nosotros tienes que recurrir al engaño, a la mentira; con los ingenuos te presentas como una superpotencia; con los inteligentes intentas borrar tus huellas, necesitas trabajar de incógnito, recurres a la astucia de no hacernos creer el ser maléfico que en verdad eres. Todo lo que consigue hacerte pasar desapercibido, lo pones en marcha recurriendo a mil astucias. También has logrado persuadir a las inteligencias más vigilantes para que no vean nada de malo en todo lo que el hombre puede hacer. El delito se manifiesta mediante un dinamismo progresivo. El psicoanálisis, presenta el pecado como una enfermedad, librando aparentemente al hombre de toda responsabilidad. Los escrúpulos de una conciencia turbada por las culpas intentan camuflarse como residuos de tabú provenientes de viejas prohibiciones no motivadas. Por otra parte, para convencer a los hombres de tu poder absoluto utilizas la propaganda del terror”.
* * *
"Me doy cuenta, en todo este discurso tuyo, que te crees un especialista de bagatelas demonológicas con el añadido de que ni siquiera te percatas de las tonterías que tu presunción te hace decir”.
"Quizás no logro decir todo sobre tu ser y tu naturaleza; pero tú sabes que te conozco bastante. Sé que para comprender tu obrar maligno tengo que recurrir a tu origen y a tu naturaleza, tal como nos son presentadas en la Sagrada Escritura, especialmente en el Evangelio, y en la tradición cristiana. Estas son para mí las únicas fuentes fidedignas: Las únicas para comprender el origen del mal; eras una criatura predilecta de Dios y has llegado a ser un rebelde; eras un ser de luz y ahora eres espíritu de las tinieblas. Esto eres tú. Puedes camuflarte con todas las artimañas. Tus características son éstas: Una criatura perdida para siempre, un ser sin redención".
“¿Has dicho todo?”.
"Creo, sin embargo, haber dicho demasiado poco. Ni me importa saber más. Tengo suficiente para odiarte y estar en guardia contra todas tus tretas. Y sobre todo para orar, orar mucho por todos los que ceden a tus engaños. Pero en esto sé que no estoy solo. Están conmigo millones de almas que luchan contra ti. Está con nosotros Jesús. Está también su Madre Bendita".
“Tenemos, sobre todo, en nuestra mano la facultad de renovar cada día el sacrificio redentor de Cristo: Basta esto sólo para destruir totalmente tu efímera potencia. Basta una Misa para arrebatarte millones de almas".
“Siempre las mismas tonterías. No me has permitido decirte todo lo que quería. Hablarán los hechos, te lo repito. "
Ya te lo he dicho: No te tengo miedo. Está con nosotros Él, que es más fuerte que tú, y sólo para tu mayor castigo no te destruye totalmente. Si nos tocará sufrir, lo bendeciremos. A cambio de los sufrimientos de aquí, Él nos prepara un premio que te hará temblar de envidia. Para ti será sólo el peso de tu condenación, el fuego inextinguible de tu orgullo y al final de los tiempos la trágica imposibilidad de poder continuar haciéndonos el mal y la envidia torturadora al sabernos bienaventurados para siempre en el paraíso, por ti perdido".
CAPITULO XIII Conclusión del acontecimiento.
Autor: P. Domenico Mondrone S.I,
Capítulo 13: Conclusión del acontecimiento
En la conclusión de este acontecimiento sucedió un hecho insólito. Llevaba ya varios días con mi ánimo en la necesidad de ir a dar gracias a la Virgen ante su imagen en la que había experimentado el impulso para escribir estos "encuentros” y por haberlos podido realizar con Su protección, que me puso a seguro de cualquier posible superioridad del Enemigo. Así es que una tarde fui a la iglesia donde aquella querida imagen es venerada en Roma y arrodillado a sus pies comencé a darle las gracias.
A los pocos minutos, proveniente de la primera fila de los bancos, donde estaba también ella orando, se me acercó la muchacha de la vez pasada.. Me impresionaron también ahora sus ojos luminosísimos y dulces y su sonrisa excepcionalmente encantadora.
“Eh, ¿ha quedado contento de haber obedecido?”.
“Perdón, señora...”
"No, señorita”.
"Podría decirme, señorita, ¿quién es Vd?.
“Mi nombre no importa, déjelo así le ruego que no le busque. Le digo que estoy contenta de que Vd haya obedecido".
“Se ve que está muy interesada en este asunto".
“Sí, muchísimo. Ahora se lo digo." Entonces cogí una silla que tenía cerca y me senté a su lado, en un ángulo apartado, y ella comenzó a hablar con voz baja y calmadamente me dijo:
Quería decirle que ha hecho mucho bien al escribir esa entrevista.
Comprendo que pocos le creerán, pero es necesario no callar El enemigo recurre a todo tipo de argucias para no hacerse descubrir. Quiere trabajar escondido. Y lo logra.
Ustedes, los sacerdotes, deben desenmascararle. El Señor les concedió contra el demonio un poder especial del que no son conscientes… Él tiene un miedo terrible de ustedes, sacerdotes. Por eso les odia más que a los demás, les rodea, les tienta y les hace caer. Son muchas las víctimas que va haciendo entre ustedes.
Y pensar que son muchos los sacerdotes que no creen en su presencia, ni en sus obras. Hablan de él por diversión, por burla, y no piensan que se trata de su enemigo capital.
¡Es una situación triste! Vd. No se preocupe de lo que digan sobre lo que ha escrito. Déjeles reír. Muchos son instrumentos suyos y no se dan cuenta. Obedecen sus órdenes pero Dios les observa. ¡Si viese qué horror, qué repugnancia dan ciertas almas de sacerdotes, llenos de orgullo, de impureza, de rebeldía y sembradores de escándalos! Si Dios les concediera ver su alma, aunque solo fuese por un instante y mirarse al espejo! ¡Se han dejado arruinar por su enemigo y no creen en él! ¡Dios mío, qué horror!
Vd confíe su escrito a manos de Ella y no se preocupe. La gracia de Dios podrá servirse de estas páginas para iluminar tantas almas Y esto tiene un gran mérito. Dios le bendiga”.
"Muchos me ridiculizarán".
"No le preocupe”,
Aquí la muchacha, con la cara de nuevo sonriente, se levantó, hizo una genuflexión hacia el altar, me saludó y se fue.
Me quedé con la impresión de haberme encontrado con una de aquellas almas escondidas, pero muy queridas por Dios. No es una persona creada por mi fantasía. Está viva y es verdadera.
Reig Pla acepta con «alegría y obediencia» su traslado a la Diócesis de Alcalá
«Durante tres años no me he cansado de amonestaros con lágrimas en los ojos a cada uno de vosotros». Esta frase, escrita hace dos mil años por San Pablo en su despedida de Éfeso, fue recogida ayer por Juan Antonio Reig Pla para anunciar su marcha de la Diócesis de Cartagena a la de Alcalá de Henares. El paralelismo con el paso de Reig Pla por Murcia, de igual duración y también salpicado de escollos, es evidente.
La noticia fue hecha pública ayer por el mismo obispo en el Palacio Episcopal, a la vez que se anunciaba en Roma, si bien a primera hora de la mañana una convocatoria del obispado ya lo desvelaba. La decisión había sido comunicada el pasado martes a Reig Pla mediante una carta del nuncio del Papa en España, Manuel Monteiro de Castro. El obispo dijo ayer que siente «la separación física de la Diócesis de Cartagena, que tanto bien me ha hecho». También agradeció la «compañía, amistad, lealtad, comprensión y paciencia», a la vez que pidió «perdón por mis errores».
Respecto al traslado ordenado por Roma, dijo haber aceptado con «alegría y obediencia» la disposición del Papa y al mismo tiempo agradeció su «renovada confianza» en su «humilde persona». Dio gracias a Dios y al Santo Padre Benedicto XVI por el «inmenso don» que ha significado para él «haber podido pastorear durante más de tres años» en esta Diócesis, a la que siempre llevará en su «alma». También reclamó que a su sucesor se le trate con la misma «cordialidad, aprecio y simpatía» de las que él «tanto ha gozado».
Resulta un secreto a voces que la salida de Reig Pla supone una victoria para el presidente de la UCAM, José Luis Mendoza, con el que se había enfrentado por la titularidad de la Universidad Católica. El obispo no hizo ayer ninguna alusión al también presidente de la Fundación San Antonio, aunque su nombre se repetía entre los asistentes. El malestar que ha provocado la decisión del Vaticano se podía palpar en el foro de laverdad.es, con una mayoría de mensajes que describían el traslado como una humillación dictada por Roma para Reig Pla.
El viaje a Madrid no será inmediato, según explicó el obispo, y de hecho todavía no se ha nombrado un sucesor. La Diócesis de Alcalá de Henares es considerada de menor importancia que la murciana. Se da también la casualidad de que el predecesor en el cargo de Reig Pla, el ahora arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, llegó a la Región de Murcia precisamente tras dejar la diócesis madrileña.
El Obispado preparó ayer el acto de despedida minuciosamente. Reig Pla se presentó al mediodía en el Palacio Episcopal junto al vicario general, Miguel Ángel Cárceles, un cuarto de hora después de lo anunciado. Además de la prensa, también estaban convocados sacerdotes, diáconos y seglares, que rompieron en aplausos al terminar el discurso y repetían frases de apoyo como: «¡Qué hombre que se lleva Alcalá!».
El obispo comenzó con un ángelus, hizo pública después la carta del nuncio y posteriormente otra de despedida. Para terminar, el vicario leyó la carta de San Pablo antes citada. Finalizadas sus palabras, se marchó sin permitir preguntas de la prensa ni retrasarse mucho con los fieles que se habían congregado.
Dado que la salida de Reig Pla era una posibilidad que se barajaba desde hace meses, también se ha especulado largo y tendido sobre el nuevo obispo.
Una de las opciones discutidas es la del obispo de Orihuela-Alicante, Rafael Palmero. También se ha hablado del obispo de Sigüenza, José Sánchez González, que dada su edad ejercería un obispado de transición mientras se busca un candidato para el futuro.
sábado, 31 de mayo de 2008
domingo, 6 de enero de 2008
Sancte Michael Archándele
Sancte Míchael Archángele, deféndenos in praelio: contra nequítiam et insídias diáboli esto presídium: Imperet illi Deus, súpplices deprecámur; tuque, Princeps milítiae caeléstis, sátanam aliósque spíritus malígnos, qui ad perditiónem animárum pervagántur in mundo, divína virtúte in inférnum detrúde.
Orémus
Deus, et Pater Dómini nostri Jesu Christi, ínvoco nomem sanctum tuum, et cleméntiam tuam supplex expósco: ut advérsus hunc, et omnem immúndum spíritum, qui vexat hoc plasma tuum, mihi auxílium praestáre dignéris. Per Christum Dóminum nostrum Amen.
sábado, 25 de agosto de 2007
23
1 Entonces Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos 2 y les dijo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. 3 Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. 4 Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas.5 Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; ensanchan las filacterias y alargan las orlas del manto; 6 quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, 7 que se les salude en las plazas y que la gente les llame `Rabbí'.
8 «Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar `Rabbí', porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos.9 Ni llaméis a nadie `Padre' vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. 10 Ni tampoco os dejéis llamar `Instructores', porque uno solo es vuestro Instructor: el Cristo. 11 El mayor entre vosotros será vuestro servidor. 12 Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.
agduran De la Santísima Trinidad